Me.Myself.I

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La vida es:

carlosgramajo:

A veces nos topamos con el típico “Para mí la vida es como blablablabla” rubbish… Bueno, les voy a dar mi punto de vista de cómo es la vida.

 

La vida es un campo gigante que cuando nacemos esta desolado, cubierto con tierra fértil donde a lo largo de los años vamos a plantar en él. Tenemos un espacio donde plantamos lo que aprendemos, como la habilidad de hablar o caminar. Tenemos otros espacios donde plantamos nuestros recuerdos, recuerdos que mantenemos vivos con la luz del sol y la lluvia (esperanza, animo, cosas así que nos mantienen vivos). Tenemos muchos lugares donde guardar cada persona, animal, cosa, conocimiento, recuerdo, etc. Eventualmente llegamos a tener un gran campo muy florido y bello, que se alimenta de nuestra felicidad y amor a la vida, amor a nuestro campo y a lo que en él florece. Tenemos la libertad de plantar todo tipo de flores, pero debemos plantarlas en los lugares que correspondan. Tal vez las plantas tienen un significado para cada una de las personas a las que conocemos, las asociamos con ellas. Podemos tener una amiga feliz y animada que podemos asociar a una florecilla pequeña y linda, o un padre fuerte y valiente representado por una ceiba. Eventualmente logramos construir un lugar bonito y hermoso para plantar una flor bella que nos dará mucha felicidad, tal vez la plantamos desde el principio, o movemos una flor que ya teníamos antes. Dejamos de percibir a personas de la misma manera que las veíamos, y las tomamos como algo que no son. ¿Y si se nos ocurre mover una flor de un lugar a ese lugar hermoso que construimos para ese alguien especial? Ocurre que luego de ponerle atención a una de esas flores detenidamente, nos damos cuenta que no es como las demás. Puede que sea tan bella como un girasol, tan rara como un tulipán… o un lirio que con su aroma y belleza nos enamora y nos hace desearla. Nos arriesgamos a mover a esa delicada planta de su lugar para colocarla en ese santuario. Al principio nos damos cuenta que esa linda planta reluce como nunca, pero con el tiempo nos damos cuenta que simplemente nunca perteneció a ese lugar. Esa flor simplemente no vale lo que pensábamos. Nuestro deber es regresarla al lugar en donde pertenecía, pero no es tan fácil como se escucha… Esa flor, en su poco tiempo de estar plantada en el santuario, logro sacar raíces profundas que no pueden ser sacadas de manera fácil. Debemos destruir lo que construimos, cavar y cavar hasta lograr sacar todo, y cuando nos damos cuenta, miramos lo que alguna vez fue lindo como un desierto, lleno de agujeros por culpa de las raíces que siendo arrancadas destruyeron todo. El dejar a una persona que marco de cierta manera nuestras vidas nos arranca un poco de vida. ¿Y que si nosotros no queremos arrancar a esa persona, pero igual debemos hacerlo? Pues la arrancamos, la arrancamos aunque se lleve nuestra vida, la arrancamos aunque duela, porque va a doler. Y así es como nuestras esperanzas y todo lo que mantiene vivo al campo desaparecen lentamente, y con eso todas nuestras plantaciones van perdiendo su encanto y su vida, las vamos dañando sin querer. Pero así como en la vida, las malas temporadas suelen pasar, y lo único que nos queda es… Espera.


¿Cuánto tiempo? Si supiéramos, creo que no estaríamos tan angustiados.